¿Cuánto esfuerzo, tiempo y dinero has invertido en tu imagen hasta hoy? ¿Cuántos momentos de estrés te ha generado el hecho de no saber qué estilismo elegir, o si el maquillaje y el peinado eran los adecuados? ¿Te has parado a pensar en la de veces que tu mensaje verbal iba por un lado y tu cuerpo contaba a tu audiencia lo contrario?